PLACEBOS DE
UN HOMBRE RESERVADO
Sondonga en
La menor séptima
INTRODUCCION
Por casi 20
años anduvimos juntos, en los principios caminamos a la salida del colegio, por
avenida de La Plata, hacia Rivadavia, cruzábamos el Parque y en la esquina de
Acoyte nos despedíamos.
Los viernes
a jugar al futbol en el Parque Chacabuco,tambien haciamos juntos los trabajos en equipo para el colegio.
Luego
siguieron las salidas, los bailes, las vacaciones, el camping, la pesca, los billares,
la cancha etc.
Compartimos
miles de cosas esenciales que llevan a entender el alma del amigo como la
propia.
Sin embargo
nunca dijo nada acerca de esto, nunca un versito , una rima, un cantito para la
hinchada, ni siquiera un auxilio literario romántico para facilitar la
conquista de aquella señorita que estaba cerca de enamorarse y que seguramente
se me hubiera entregado en mis brazos ciegamente, de haber tenido un Cirano dictándome algún
soneto dedicado a su belleza.
El hombre
supo ser reservado diría Mendieta
De su
amplia colección de muy buenos poemas hay algunos que me asaltan desde el
comienzo y me traen rimas y músicas que se me hacen imposible de abandonar,
siento en esos casos la imperiosa necesidad de ponerles forma de canción.
Aquí estaba
sentado en una mesa del Bar “El
Descuido”con el poema “Placebos”, mis escritos, las palabras unas fotos y un
mapa donde figuraba la localidad de El Perdido, paradero del poeta en cuestión.
Del otro
lado de la mesa mi amigo Abelardo Roldan Leroux ensimismado en un libro donde
se describían secretos guardados por magos y astrónomos Caldeos
Abelardo
cierra el libro amaga a levantarse para irse y se interesa en algunos párrafos
del poema…- Y … ? Don Javier… como va eso tenemos o no un nuevo hit.
-No es
fácil Don Abelardo, trataremos…
-Se decidió
por lo menos en el estilo de la canción?
-Bueno estaba
pensando en unos aires de milonga

-Tiene
alguna sugerencia ¿?
Tomo su
libro se levantó,miro de reojo el mapa y empezó a alejarse dejándome un comentario rapido–Tiene que ser algo tropical yo
trabajaría con un Son Cubano-y se alejó saludando con su mano a modo de
despedida
Luego de
recalentar mi cerebro, con un dejo de molestia por tan insensible sugerencia me
doy cuenta que mi amigo estaba viendo el mapa del lado opuesto y confundió los
paralelos Sur con el Norte, ubicando a
El Perdido en algún lugar del Caribe, o simplemente evacuo lo primero que le
vino a la cabeza sin pensar en consecuencias
Sin embargo
me dio la idea de trabajar con los dos ritmos resultando una tonada con aires
de nostalgia y calidez al mismo tiempo, combinando elementos del son y la milonga,
una típica sondonga
El ritmo
había sido explorado allá por los años 30 por el payador y guitarrero William Petronio Barrientos oriundo de Saladillo luego de una gira por las islas caribeñas
Rigonatti promociono’ el acto con un letrero que anunciaba: “Aquí se toca la sondonga toda la noche”. Una breve pero exitosa maniobra de marketing sin dudas.
PLACEBOS
SONDONGA EN LA MENOR SEPTIMA
MUSICA: JAVIER MIRO
LETRA: GUSTAVO SALA
Inspirado en el poema Algunos placebos del mismo autor
Destinado a
formar parte de su olvido
Le propongo
buenamente unos placebos
Desafiar al
simulacro y de este modo
Se disuelva
en nuestras bocas sin repruebo
Que sus
noches me tomen por amante
Que sus
ojos bajen tiernos y a intervalos
Que suspire
espejismos de delirio
Pero solo
en mi capricho y su silencio
Las escenas
de la mente son placebos
De su
olvido le suplico este placebo
Limitadas
las pastillas de los sueños
Lo que
queda al alejarme es un placebo
Poco
importa que el café se haya enfriado
Si esta idílica
falacia envuelve el cielo
Perdurar mi
recuerdo en Sus enaguas
Contenerla
y ceder a sus anhelos
Y pedirle a
la muerte de prestado
Cierto
instante inolvidable de lujuria
Implorar
sobrevivir entre tus sabanas
Dejar que
el placebo apague las penurias
Musica y Video by JAVIER MIRO Copyright ©