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Friday, 5 May 2017

EL LIBRO DE LAS SILPHIDES DE ANCAR



EL LIBRO DE LAS SILPHIDES DE ANCAR


Su alteza el Príncipe Pe dueño y senior de las Pampas altas de escondidos valles andinos del Ancar, percibió entre sus súbditos cierto descontento.

A pesar de que gozaban de un buen pasar y que vivian en un valle que les prodigaba deliciosos frutos , pastos tiernos para sus animales, ríos de agua fresca y cristalina y un lago donde navegar y pescar parecia que les faltaba algo .

Su consejero de confianza el venerable anciano Or le advirtió que el malestar se debía al aburrimiento y la falta de desafíos.

Pe le indico' que escribiría el libro mas interesante, y lo ubicaría en un lugar inaccesible y peligroso de manera que si quieren leerlo deberian pasar la prueba.

Hechos los anuncios el pequeño y apacible principado se llenó de grupos entusiastas aventureros preparándose para el desafío.

El libro había sido estratégicamente puesto por Mankor el halcón personal del Príncipe en la cúspide de la angulosa pirámide de Kem construida en el tope del Monte Blanco, por los ancestros fundadores del Pueblo OHM mezcla de guerreros y semidioses provenientes de los mares de Phan Gam


Solo dos grupos llegaron a las cuevas cercanas al Monte, el resto decidieron volver al acogedor bienestar del Pueblo y sus dulces frutos.

Uno constituido por los gigantes guerreros de la guardia personal del Príncipe hombres de notable fuerza y resistencia.

El otro por las sílfides del bosque Rem, pequeñas, agiles trepadoras, bailarinas, delicadas y bellas criaturas.

Los túneles de las cavernas que conducian al Monte iban disminuyendo en tamaño haciéndose más y más pequeños hasta que los gigantes guerreros se atascaban entre las rocas y tuvieron que abandonar el desafío.

Al final del túnel Tina , Lina y Fina ,las sílfides del bosque, se encontraron con la brillante luz del valle y con los primeros manantiales de agua fresca.


Frente a sus ojos el magnífico Monte Blanco,una inmensa piedra escarpada con una pirámide naranja en su cúspide

Solo una planicie de 5 km las separaba del objetivo

Poniendo a prueba la tenacidad de las silfides ,en el transcurso de esos 5 km fueron enfrentadas con peligros mortales, las arenas movedizas de Arral, el pantano de las sanguijuelas, el pozo de las serpientes, los vuelos rasantes de los pájaros kun y el agonizante dolor de las zarzas con espinas al borde del Monte Blanco

Sin embargo, sortearon con inteligencia y bravura cada obstáculo hasta que al llegar a la pirámide entendieron con pesar que su superficie perfectamente lisa y resbalosa y su pendiente hacían imposible la tarea de alcanzar el deseado libro.



Frustradas, exhaustas y tristes se recostaron en las paredes de las pirámides a descansar preparándose para el regreso.

En ese instante el libro cayo magicamente deslizándose por la pared de la pirámide hasta quedar entre ellas.
La excitación de poder contemplar ese ejemplar entre sus manos duro pocos segundos, al comprobar que se trataba de un libro con hojas en blanco.

Lina reviso' las hojas con mayor detalle y descubrió que la primera hoja en realidad, estaba escrita ; y tenía una introducción a puño y letra del mismísimo Principe en la que declaraba:



“Felicitaciones mis dulces bailarines del bosque nunca dude' de que llegarían hasta aquí, por eso dejo para uds Lina , Tina y Fina que nos cuenten los detalles de su aventura y  formalmente como Príncipe de las Pampas altas de escondidos valles andinos del Ancar, en nombre de mi gente les doy mi  eterno agradecimiento por haber terminado con el aburrimiento en el pueblo y habernos enseñado el valor de salir de nuestra comodidad en busca de algo nuevo”




Pasar por el portal de Roxana para leer más relatos

http://sonandounodetussuenos.blogspot.com.au/2017/05/relato-juevero-participantes.html

Thursday, 4 May 2017

Una lagrima/ estado argentino viola compromisos internacionales/ lo innombrable


El estado argentino está violando compromisos internacionales

“El Estado argentino tiene una obligación internacional de investigar, perseguir y responsabilizar adecuadamente los crímenes de lesa humanidad. Entonces, lo cierto es que no se debería aplicar esta ley a nadie que no haya estado en prisión preventiva en ese periodo por más de dos años y no posteriormente. El Estado argentino está violando sus compromisos internacionales, porque los delitos de lesa humanidad deben ser perseguidos adecuadamente, y esto tiene una consecuencia directa en dos sentidos. Por un lado, por ser una errónea interpretación de la ley, no se trataría de una responsabilización adecuada porque eso reduciría ostensiblemente la mayoría de las condenas de los genocidas. Y hay que entender que los genocidas son juzgados 40 años después justamente porque fueron autores del terrorismo de Estado y después el Estado decidió durante una importante cantidad de años dictar leyes de impunidad” (Elizabeth Gómez Alcorta en Notas Periodismo Popular )




Fragmento de" Lo Innombrable " H P Lovecraft


Sin duda se había hecho muy tarde. Un murciélago singularmente silencioso me tozó al pasar, y creo que a Manton también, porque aunque no podía verle, noté que levantaba el brazo. Luego dijo:

—Pero, ¿sigue en pie y deshabitada esa casa de la ventana del ático?
—Si —contesté---. Yo la he visto.
—¿Y encontraste algo... en el ático o en algún otro lugar?
—Unos cuantos huesos bajo el alero. Quizá fue eso lo que vio el niño; si era muy sensible, no necesitó ver nada en el cristal de la ventana para perder la razón. Si pertenecían al mismo ser, debió de tratarse de una monstruosidad histérica y delirante. Habría sido blasfemo dejar tales huesos en el mundo; así que los metí en un saco y los llevé a la tumba que hay detrás de la casa. Había una abertura por donde los pude arrojar al interior. No pienses que fue una tontería por mi parte... Quisiera que hubieses visto el cráneo. Tenía unos cuernos de unas cuatro pulgadas; en cambio, la cara y la mandíbula eran igual que la tuya o la mía.

Al fin pude notar que Manton, ahora muy cerca de mí, experimentaba un auténtico escalofrío. Pero su curiosidad no se dejó intimidar.

-¿Y los cristales de las ventanas?
-Habían desaparecido todos. Una de las ventanas había perdido completamente el marcó; en las demás, no había rastro de cristales en las pequeñas aberturas romboidales. Eran de esa clase de ventanas de celosía que cayeron en desuso antes de 1700. Supongo que
llevaban un siglo o más sin cristales... quizá los rompiera el niño, si es que llegó hasta allí; la leyenda no lo dice.

Manton se quedó pensativo otra vez.

—Me gustaría ver la casa, Carter. ¿Dónde está? Tanto si tiene cristales como si no, quisiera echarle una ojeada. Y también a la tumba donde pusiste aquellos huesos, y la otra sepultura sin inscripción... todo eso debe de ser un poco terrible.
—La has estado viendo... hasta que se ha hecho de noche.

Mi amigo se puso más nervioso de lo que yo me esperaba; porque ante este golpe de inocente teatralidad, se apartó de mí neuróticamente y dejó escapar un grito, con una especie de atragantamiento que liberó su tensión contenida. Fue un grito singular, y tanto mas terrible cuanto que fue contestado. Pues aún resonaba, cuando oí un crujido en la tenebrosa negrura, y comprendí que se abría una ventana de celosía en aquella casa vieja y maldita que teníamos allí cerca. Y dado que todos los demás marcos de ventana hacía tiempo que habían desaparecido, comprendí que se trataba del marco espantoso de aquella ventana demoníaca del ático.

Luego nos llegó una ráfaga de aire fétido y glacial procedente de la misma espantosa dirección, seguida de un alarido penetrante que brotó junto a mí, de aquella tumba agrietada de hombre y monstruo. Un instante después, fui derribado del horrible banco donde estaba sentado por el impulso infernal de una entidad invisible de tamaño gigantesco, aunque de naturaleza indeterminada. Caí cuan largo era en el moho trenzado de raíces de ese horrendo cementerio, mientras de la tumba salía un rugido jadeante y un aleteo, y mi fantasía se valía de ellos para poblar la oscuridad con legiones de seres semejantes a los deformes condenados de Milton. Se formó un vórtice de viento helado y devastador, y luego hubo un tableteo de ladrillos y cascotes sueltos; pero, misericordiosamente, me desvanecí-antes de comprender lo que ocurría.

Manton, aunque más bajo que yo, es más resistente; porque abrimos los ojos casi al mismo tiempo, a pesar de que sus heridas eran más graves. Nuestras camas estaban juntas, y en pocos segundos nos enteramos de que estábamos en el hospital de St. Mary. Las enfermeras se habían congregado a nuestro alrededor, en tensa curiosidad, ansiosas por ayudar a nuestra memoria, contándonos cómo habíamos llegado allí; y no tardamos en saber que un granjero nos había encontrado a mediodía en un campo solitario al otro lado de Meadow Hill, a una milla del viejo cementerio, en un lugar donde se dice que hubo en otro tiempo un matadero. Manton tenía dos serias heridas en el pecho, así como algunos cortes o arañazos menos graves en la espalda. Yo no estaba malherido; pero tenía el cuerpo cubierto de morados y contusiones de lo más desconcertantes, y hasta una huella de pezuña hendida. Era evidente que Manton sabía más que yo, pero no dijo nada a los perplejos e interesados médicos, hasta que le explicaron cual era la naturaleza de nuestras heridas. Entonces dijo que habíamos sido victimas de un toro resabiado... aunque resultó difícil explicar e identificar al animal.

Cuando las enfermeras y los médicos nos dejaron, le susurré una pregunta sobrecogida:

—¡Dios mío, Manton, ¿qué ha pasado? Esas señales... ¿ha sido eso?

Pero yo estaba demasiado perplejo para alegrarme, cuando me contestó en voz baja algo que yo medio me esperaba:

—No... no ha sido eso ni mucho menos. Estaba en todas partes... era una gelatina... un limo.., sin embargo, tenía formas, mil formas espantosas imposibles de recordar. Tenía ojos... uno de ellos manchado. Era el abismo, el maelstrom, la abominación final. Carter, ¡era lo innombrable!



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