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Monday, 16 April 2018

EL BREVE ROMANCE DE ROMUALDO Y AMANDA




Nunca se lo vio tan contento.





Romualdo por fin había encontrado en Amanda el amor de su vida.
Hoy es solo un despojo miserable del gentil caballero que se paseaba de su brazo.
Sus ojos vacíos y oscuros aun reflejan la garua fría de aquella mañana en que la vio’ por primera vez
Él; a pesar de estar en el pico de un nuevo emprendimiento como Uber driver, no le importo’ el aspecto humilde y miserable de la triste Amanda.
Él pudo anticipar el calor de sus abrazos y la dulzura de los besos de esos labios entonces azules por el frio.
Ella estaba en la esquina haciendo la calle.
Ella tenia la mirada de la mujer fatal, y ese andar que muestra confianza en el oficio.
Romualdo no mostro’ ningún prejuicio por el trabajo de Amanda, solo mostro comprensión por las circunstancias que a veces nos revuelcan por un sórdido pasado
Al fin al cabo trabajar para la Empresa Todo Asfalt, en la pavimentación y relleno de baches, reconocidos contratistas de Vialidad no eran tan malo.
Sin embargo, Romualdo presencio’ el momento en que el cretino del Jefe de la cuadrilla intimo’ cruelmente a la dulce Amanda a que se retire del lugar de la obra y que no vuelva, mientras trataba de remover la brea caliente de su boca, mezclada accidentalmente con su café en la taza que ella misma le había preparado con tanto cariño y dedicación.
Romualdo enamorado no dudo’ en rescatarla de los maltratos de la calle, la agarro’ del mameluco, la subió al Uber y le dijo:” Piba venite conmigo”(y no le cobro’ el viaje)
Durante tres febriles semanas pasaron el tiempo sumergiéndose en los mas ardientes encuentros amorosos, recorrieron sus cuerpos sin descanso ni prejuicios, juraron amarse eternamente.
Compartieron cafés y desayunos en el Bar “Cito” de la esquina de Funes y Bonsoir
Por las noches la sacaba a cenar a la Fonda “del Vesubio” donde degustaban un plato de tallarines tuco y pesto.
Le consiguió un reparto de frutas y verduras a domicilio.
El se despedía con un beso apasionado y la veía alejarse con la canasta llena de nabos y zanahorias hasta cruzar el puente del Sauzal
Su vida se despedazo’ cuando un día vio’ una cupe descapotable esperándola del otro lado del puente, se entristeció’ mucho al ver la canasta abandonada al costado del puente, así como lo desbastó la imagen del lento rodar de los nabos y las calabazas hacia el arroyo
¿Al fin al cabo – (repetía sollozando meses después entre los transeúntes que caminaban con prisa e indiferencia)- que le ofrecía a cambio ese comerciante genovés?, créditos a largo plazo?, ¿pagos fijos sin intereses?, ¿bonos o millas de vuelo?
Nada pudo remediar el bache que Amanda dejo’ en su corazón, Romualdo sin consuelo abandono’ todo , su coche , la pieza en el conventillo, los nabos y las zanahorias; para deambular por las calles en su delirio persiguiendo  a los trabajadores viales y sujetandolos del mameluco , susurrarles con voz provocativa:“Veni piba , venite conmigo”- invitación seguida con frecuencia , de una salvaje golpiza por parte de los brutales insensibles.
En honor al triste destino del desahuciado Romualdo Quinteros y a muchos otros que sufrieron el desamor de una trabajadora vial, el Cantor y compositor Lucio Robles Borges escribió el desgarrante Tango:


 “Consternado por tu insidiosa perfidia”





https://soundcloud.com/javier-miro-1/consternado-por-tu-insidiosa-perfiria-1




Consternado por tu insidiosa perfidia
Desgarrado desde el cuello hasta el riñón
Despuntando el corazón que se ha hecho trizas
Esperando en la cornisa
La piedad de un empujón

Misturado entre los pastos de la estepa
Desde el hielo del silencio de tu adiós
Cuento el tiempo de condena
Con la sal de larga pena                     
De mis ojos enturbiados
De rencor


Si volvieras de ese puente colgarían las glicinas
En tu patio cantaría enamorado el ruiseñor
Desbordando de alegría                    
Los jazmines perfumados
Traen destellos de las noches
Que te ame con devoción

Despojado de mis buenas ilusiones
Soy la mueca del compadre que tallo’
He entregado hasta el apero
A la parca en llanta espero
Desahuciado sentadito en el cordón

Y entre sombras voy buscando tu recuerdo
Voy buscando tu semblante en el crisol
me atormenta este vació
De tu sed enajenado
Sin tus besos sentenciado
Ya me voy
JM

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